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Viñedos

La bodega cuenta con 100 ha de plantación, entre parcelas propias y parcelas alquiladas, de las variedades Monastrell, Tempranillo, Syrah y Cabernet Sauvignon. Estas parcelas se encuentran  situadas en distintos valles y a distintas orientaciones y altitudes. Estos cambios de altitud y orientación dan como resultado diferencias en la interceptación de la radiación solar, temperatura y exposición al viento, obteniéndose diferencias en la maduración lo que permite tener una vendimia escalonada de las diferentes variedades y parcelas.

CLIMA

Por su situación geográfica, a 80 km del Mediterráneo y a una altitud no inferior a 500 m, Jumilla presenta un clima tipo mediterráneo continental.

Este clima se caracteriza por tener un régimen de precipitaciones similar al mediterráneo, con unas precipitaciones entre 200 a 400 mm/año. Un régimen de lluvias muy irregular, produciéndose en su mayor parte en las estaciones de primavera y otoño, dándose en ocasiones en forma torrencial y acompañado de granizo, uno de los mayores peligros de la zona.

Al no recibir la influencia del mar presenta características del clima continental en cuanto a las temperaturas que son más extremas. La estación estival supera con frecuencia los 30ºC, alcanzándose más de 35ºC. Los inviernos son fríos llegando a temperaturas bajo cero, no es extraño ver la nieve en Jumilla, dejando un paisaje de viñedos nevados precioso.

GEOLOGÍA

Jumilla está situada en la zona oriental de la Cordillera Bética. Consiste en un conjunto de sistemas montañosos que se extienden por el sur de la Península Ibérica, desde el Golfo de Cádiz, pasando por la Región de Murcia, hasta Alicante y llega hasta Las Baleares, con un recorrido de más de 600 km, siendo por sus dimensiones, el más importante de España.

La herencia geológica que tenemos en Jumilla es consecuencia de una compleja evolución geológica. Para explicar su formación hay que remontarse al triásico, hace 251 millones de años, periodo en que se forman las Zonas Externas de la Cordillera Ibérica. Durante el Jurásico se produce la fracturación intracontinental, realizándose la sedimentación del Subbético, dándose también episodios de somerización a gran escala que dieron lugar a plataformas carbonatadas, correspondientes a las calizas del Prebético. La Cordillera Bética surge de los plegamientos alpinos que se produjeron en el Mediterráneo Occidental durante el Mesozoico, desde hace 65 millones de años hasta la actualidad.

Tiene su prolongación geológica en los sistemas montañosos del Rif y el Tell del Norte de África y en la Córcega alpina, que es la continuación hacia el Sur de los Alpes Occidentales, conectado finalmente con los Apeninos. Todas estas formaciones montañosas comparten historia y materiales similares.

La Cordillera Bética se divide en dos grandes zonas, la zona externa al norte y la zona interna al sur. Esta diferenciación se hace porque porque sus  rocas  han sufrido una historia geológica muy diferente que ha quedado grabada en ellas.
Jumilla se encuentra en la zona externa. Los materiales que afloraron en las zonas externas son los que se depositaron durante el Mesozoico y la mayor parte del Cenozoico y que fueron deformados posteriormente en el Mioceno.

En esta zona se han delimitado dos grandes unidades geológicas con criterios de características estructurales y estratigráficos diferentes, el Prebético y el Subbético. La zona Prebética, donde se haya Jumilla, engloba aquellas unidades geológicas que se depositaron mas próximas al continente emergido. Comprenden rocas con edades que oscilan entre el triásico superior, el cual solo aflora por fenómenos de diapirismo y el Oligoceno, aunque con un claro predominio de los materiales calizos del cretácico y terciario.

TOPOGRAFÍA

El Altiplano de Jumilla constituye un territorio de transición entre la zona periférica mediterránea y la Meseta.

Está atravesado por un conjunto de alineaciones montañosas de entre 800-1400 m de altitud que dejan entre si diversos valles corredores siempre por encima de los 500m de altitud.

Estos valles fueron objeto, durante el Mioceno, de un importante relleno de materiales de origen predominantemente marino (margas) que apenas afloran en superficie, al estar recubierta por extensos glacis de edad pliocena. A todos estos materiales se les sobreimpone un cuaternario, que agrupa materiales recientes, poco o escasamente consolidados procedentes de coluviones de las laderas montañosas, formados por cantos, costras y arenas.

SUELOS

Varios ciclos de tiempo y varios periodos de inundación por el mar, junto con la topografía del Altiplano de Jumilla han creado unos suelos muy adecuados para el cultivo de la vid.

Son suelos calizos, suelos con baja materia orgánica y con un buen drenaje en superficie pero con una buena retención de agua a medida que profundizamos.
Poseen gran capacidad hídrica y mediana permeabilidad lo que le permite subsistir a la viña en condiciones de sequía prolongada aprovechando bien el agua disponible. Poseen textura franca y franco-arenosa.